Uva Semillón

La Semillón (en francés, sémillon) es una variedad vitífera originaria de la región de Burdeos, en el sudoeste de Francia. Se trata de una uva de piel dorada usada para elaborar vino blanco, tanto seco como dulce. Las principales regiones y países productores son Francia, Argentina, Chile y California. Uva blanca de origen francés con la que se produce el vino de su nombre. También es conocida con los nombres de Colombar, Colombia, Colombier, Greengrape, Semillón y Semillón Muscat.

Es relativamente fácil de cultivar y es bastante resistente a las enfermedades. Madura pronto, adquiriendo un tono rosado en climas templados.

Es una variedad que cuenta con muchos usos en el mundo del vino. Se puede utilizar para elaborar vinos dulces, vinos generosos, vinos blancos secos o brandy. En los vinos secos suele ser un componente menor en un vino de mezcla. Pero esa es la virtud de la semillón: dar grandes resultados en coupages junto a otras variedades, sobre todo con la sauvignon blanc.

Puesto que tiene una piel fina, hay riesgo de que se queme con el sol en los climas más cálidos, motivo por el que apenas es plantada en España. De hecho, en nuestro país, en 2016 había 2 hectáreas residuales de esta variedad, la mayor parte (1,6) en la Comunidad Valenciana y el resto en Castilla-La Mancha (0,4).

De hecho, esta variedad es más adecuada para zonas de días soleados y noches frescas, como es el caso de la región de Burdeos. En las zonas de Nuevo Mundo tiene especial predicamento en Sudáfrica, pero es posible encontrarla también en Australia. En Europa, se cultiva también en Portugal.

Una variedad que se pudre «noblemente»

La semillón tiene la virtud, junto a la Riesling, de pudrirse «noblemente», es decir, de manera buscada para producir un efecto y sabor sobre los vinos característico.

Así, cuando se dan unas condiciones de temperatura y humedad, un hongo (Botrytis cinerea) suaviza la piel de la uva y permite que se deshidrate. Así, toma el aspecto de uva pasa con gran contenido de azúcar y acidez, lo que permite elaborar un vino dulce y cremoso.

 

La fermentación del mosto se lleva a cabo lentamente y el resultado es un vino con un equilibrio perfecto. Ese vino resultante oscila entre ácido, azucarado y alcohólico. Los vinos de Semillón tienen un intenso aroma floral y sabor a miel, en buena parte dado por el citado hongo.

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